La Novena sinfonía de Beethoven ha tenido siempre una relación especial con el Festival de Bayreuth, constituyendo la única obra no wagneriana que puede escucharse en el Festspielhaus. Te contamos la historia de esta vinculación.
Wagner siempre consideró la Novena sinfonía de Beethoven como una obra visionaria, que anticipada la obra de arte del futuro. A los 17 años preparó una reducción para piano y quedó profundamente impresionado por una interpretación en el Conservatorio de París en 1839. En su etapa de Dresde la interpretó tres veces entre 1846 y 1848, con gran éxito y habiendo publicado una introducción para el público para facilitar su comprensión.
LA NOVENA DE LA PRIMERA PIEDRA (1872): RICHARD WAGNER
La idea de interpretar la obra con motivo de la colocación de la primera piedra del Festspielhaus, el 22 de mayo de 1872 (día de su cumpleaños) fue de Cosima, expresada en Tribschen. Tras su etapa de Dresde, Wagner sólo había podido dirigir la obra en otra ocasión: en 1855 en Londres. Lo había intentado en Zurich en 1854, pero razones logísticas del teatro lo impidieron.
El acto estaba fijado para las 11 de la mañana, con intervención de banda de música y bendición. Luis II de Baviera no acudió, enviando una misiva que fue empedrada con la piedra fundacional junto con un mensaje del propio Wagner que decía: Encierro aquí un secreto para que repose cientos de años. En tanto lo custodie la piedra será revelado al mundo. ¿Quizás una referencia al propio Festival?
El tiempo lluvioso motivó que los discursos se trasladaran a la Ópera de los Margraves. Fue allí, a las cinco de la tarde, cuando se escucharon la Marcha del emperador de Wagner y la Novena sinfonía de Beethoven. Dirigió el Maestro, si bien los ensayos habían estado a cargo de Hans Richter, quien para suplir alguna baja de última hora hubo de tocar la segunda trompeta en la Marcha y los timbales en el último movimiento de la Novena.
El cuarteto solista estuvo conformado por Maria Lehmann, Johanna Jachmann-Wagner, Albert Niemann y Franz Betz. Los nombres parecen cuidadosamente escogidos por Wagner. Su sobrina Johanna fue la primera Elisabeth, si bien las crónicas relatan que su voz no era la de treinta años atrás, y aceptó cantar pero la parte de contralto. De igual manera, encarnó a Schwertleite y la primera norna en el estreno del Anillo en 1876. Lehmann encarnaría a Wellgunde y Waltraute -ésta solo en Valquiria- en el primer Anillo -su hermana Lili se ocupó del rol de Woglinde-. Betz, por su parte, estrenó el rol de Hans Sachs y fue el primer Wotan del Anillo, gozando de la confianza inquebrantable del Maestro. No ocurrió así con Albert Niemann, quien se ocupó del Tannhäuser parisino con cierta indiferencia hacia el compositor, repitiendo su interpretación en Munich ya con Wagner instalado en la ciudad, como también el rol de Lohengrin. En 1866 se integró en el elenco estable de la Ópera de Berlín, donde se ocupó del rol de Walther. Envejecido Tichatschek -el primer Rienzi y Tannhäuser- y fallecido Schnorr poco después del estreno de Tristán, Niemann se había convertido en uno de los tenores wagnerianos más experimentados, por lo que se explica que Wagner contara con él para esta Novena. Niemann quería hacerse con el rol de Sigfrido en el estreno del Anillo, pero el compositor quería a alguien más joven, por lo que tal cometido recayó en Georg Unger, recomendado por Hans Richter, y quien sólo tenía seis años menos. Niemann se enfureció, pero finalmente aceptó encarnar a Sigmundo. En el funeral de Wagner en Wahnfried fue uno de los doce portadores de su féretro.
Tras este acontecimiento, la Novena ha sonado para conmemorar efemérides. Aunque no tenemos la plantilla de todas las interpretaciones, de lo que se escucha y de algunas fotografías que nos han llegado, resulta que se opta por interpretarla con los vientos doblados, ello gracias a una nutrida cuerda, a un coro enorme y a un escenario de dimensiones extraordinarias.
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| Vista del escenario del Festspielhaus en la Novena de Böhm (1963) |
LOS CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DE WAGNER (1933): RICHARD STRAUSS
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| Programa de la Novena de Strauss |
LA REAPERTURA: EL NUEVO BAYREUTH (1951): WILHELM FURTWÄNGLER
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| Furtwängler ensaya la Novena en Bayreuth (1951) |
Pese a lo histórico del evento, Furtwängler no quedó contento con la representación. Se cuenta que, al finalizar, le dijo resueltamente a su esposa Elisabeth que fueran a buscar una cervecería donde tomar algo. A la mañana siguiente, abandonando Bayreuth en coche y conduciendo su esposa, le mandó parar en un momento dado para serenarse admirando la naturaleza. Todavía seguía decepcionado por la interpretación del día anterior. Este hecho se relata en las memorias de Georg Solti, quien refiere que se lo contó la propia Elisabeth.
Furtwängler tenía contrato con EMI, y el productor Walter Legge acudió aquél año a Bayreuth para registrar tanto esta Novena como el Anillo y los Maestros de Karajan, colocando a su esposa, la soprano Elisabeth Schwarzkopf, en la parte solita y, además, como Eva en Maestros y Woglinde en el Anillo. Elisabeth Höngen se ocupó de la parte de contralto, y Hans Hopf y Otto Edelmann, como tenor y bajo, también cantantes de EMI -se ocuparon también de los roles de Walther y Sachs en Maestros-. El director no autorizó la publicación, pero un año después de su muerte, su viuda lo hizo. Transcurridos cincuenta años, Naxos reprodujo la edición de EMI acudiendo a una transferencia procedente de vinilos en buen estado. En 2008, Orfeo tuvo acceso a las cintas originales de la Radio de Baviera, y al publicar la retransmisión, se observó que el material difería de la edición de EMI: Walter Legge había grabado también el ensayo general del día anterior, y para publicar la Novena, habida cuenta del descontento del director, había parcheado aquellos pasajes que se consideraban más frágiles con material procedente de aquél ensayo. Dado que la edición de EMI recoge ruido inicial de ambiente, los aplausos finales y las pausas entre movimientos, todo parecía indicar que lo publicado era fiel reflejo de aquella tarde. Lo curioso es que cuando se ha publicado esta Novena en la caja de Furtwängler publicada por Warner en 2021, se sigue indicando en el librillo una única fecha: 29 de julio de 1951, en lugar de 28 y 29 de julio.
La edición Orfeo posee un sonido monoaural correcto para la época, si bien en los primeros segundos se aprecia un zumbido que probablemente proceda de los giros de la cinta original. Gómez Rodríguez considera que los micrófonos de la Radio de Baviera estaban colocados más cerca, lo que hace que la edición Orfeo tenga un sonido más apelmazado en el último movimiento. Yo poseo ambas ediciones: interpretativamente no hay diferencias significativas y el reprocesado de Warner para la edición Furtwängler, publicada en 2021, es muy bueno, obteniendo un resultado sonoro superior a la toma publicada por Orfeo.
(Gómez Rodríguez, p. 390). De una y otra edición se llega a la conclusión de que hubo distinta colocación de micrófonos. Como apunta Emilio José Gómez Rodríguez, los micrófonos de la Radio de Baviera estaban colocados más cerca, lo que permite en los tres primeros movimientos captar más detalles, pero en los conjuntos del cuarto movimiento EMI, que colocó los micrófonos más alejados, obtiene una mayor fidelidad.
OCHENTA AÑOS DE LA MUERTE DE WAGNER (1953): PAUL HINDEMITH
Da la impresión de que Wieland Wagner, en los primeros años del Nuevo Bayreuth, quiso normalizar la presencia de la Novena de Beethoven en el programa. Una forma de añadir así un título más al reducido programa del Festival. Aduciendo que se conmemoraban los ochenta años del fallecimiento de su abuelo -una cifra no escogida habitualmente para las efemérides-, programó de nuevo la obra. Se escogió como director a Paul Hindemith, el compositor de la Nueva Música. En el fondo parece que los ochenta años fueron una excusa para acercarse a la vanguardia, un grupo perseguido durante el nazismo, y el nombre del director lo corrobora. Poco ha trascendido de la función, que tuvo lugar el 11 de agosto de aquél año, a mitad de Festival, y siempre se remarca que la dirección de Hindemith no estuvo a la altura. Algunas fuentes incluso hablan del desinterés del compositor. No sabemos si la Radio de Baviera grabó o retransmitió esta función, pero lo cierto es que no circula fuente alguna, ni oficial ni no oficial. El elenco, conformado por Birgit Nilsson en su debut en Bayreuth, Ira Malaniuk, Anton Dermota (en su única aparición en el Festival) y Ludwig Weber, despierta interés.
UNA NOVENA PARA FURTWÄNGLER (1954):
Esta interpretación circuló de forma no oficial, con fuentes secundarias. Apareció en Japón en los años noventa, publicada por Refrain y SWF. En 2003 fue publicada por Music & Arts y, un año después, por Archipel -probablemente una copia de la edición Music & Arts-. Tras haber sacado a la luz Orfeo en 2008 el documento original de 1951, cuatro años más tarde publicó la de 1954. En el librillo que se acompaña, Orfeo reconoce que las cintas originales de la Radio de Baviera se han perdido, habiéndose llevado a cabo, con el material que circula -con autorización de la emisora-, una remasterización con técnicas innovadoras a cargo de Christoph Stickel. El sonido monoural no pasa de la mera corrección (seco, más filtrado, sin atmósfera), si bien evidencia detalles -nótese la flauta acompañando el tema de la Oda a la alegría en la intervención del bajo-. Por la red circulan 43 minutos de ensayo, de pobre sonido, pero con un altísimo valor documental.
Esta interpretación, si bien es superior a la de tres años antes, no llega a superar a la que probablemente sea no sólo la mejor Novena de Furtwängler sino de toda la historia de la discografía: la que dirigiera en el Festival de Lucerna apenas dos semanas después, el 22 de agosto. La función de Lucerna, registrada por la Radio Suiza, fue convenientemente restaurada por el sello Tahra en 1994 con autorización de la viuda del director, ofreciendo una toma privilegiada para la época, en un cálido sonido monoural.
LOS 150 AÑOS DEL NACIMIENTO DE WAGNER Y 80 DE SU MUERTE (1963): KARL BÖHM
Esta Novena apareció de forma no oficial en dos vinilos en 1983, de mano del sello Melodram, que incluyó la atípica fanfarria con que se anuncia el comienzo de la función -el tema de la Oda a la Alegría-. El segundo vinilo incluía fragmentos de London en Bayreuth -Amfortas en Parsifal con Krauss (1953), y Holandés con Keilberth (1956) y Sawallisch (1960)-. Después fue publicada por Orfeo en CD de forma oficial, mejorando el sonido. Con sus 71 minutos, aquí se aprecia el concepto luminoso y fluido de Böhm como director latino que tanto gustaba a Wieland, donde la música es empujada hacia adelante, un concepto muy diferente de su último registro, de 1980, en Viena, con sus 79 minutos.
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| Wilhelm Pitz y Karl Böhm saludan al término de la Novena |
LOS 125 AÑOS DEL FESTIVAL Y LOS 50 DEL NUEVO BAYREUTH (2001): CHRISTIAN THIELEMANN
El año 2001 era providencial. Un nuevo siglo, un nuevo director estrella en el firmamento wagneriano (Christian Thielemann, en aquél momento director de la Deutsche Oper de Berlín y debutado en Bayreuth el verano anterior), la presencia de un nuevo director de coro, Eberhard Friedrich, procedente de Berlín, quien tras ser asistente de su predecesor Norbert Balatsch, le había sucedido el año anterior, y un doble aniversario: los 125 años del Festival y los 50 del Nuevo Bayreuth. Había mucha expectación, pues la Novena no había sonado ni en el centenario del Festival (1976) ni el centenario de la muerte de Wagner (1983). En 1976 Wolfgang Wagner había optado por una gala con discursos seguidos de la representación de la escena de la pradera del tercer acto de Maestros en su segunda producción, dirigida por un veterano Karl Böhm (81 años) y las voces de Theo Adam, René Kollo, Hannelore Bode, Frieder Stricke, Hans Sotin y Klaus Hirte. Tuvo lugar el 23 de julio. En 1982 no hubo un homenaje especial, más allá de la nueva producción del Anillo encargada a Peter Hall con dirección musical de Georg Solti que, como es conocido, tuvo bastantes contratiempos.
El comienzo del nuevo siglo avivó el debate de la renuncia de Wolfgang Wagner, con la cuestión de la sucesión. No condujo a nada. En todo caso, Wolfgang tuvo aquí uno de los éxitos de sus últimos años: Thielemann dirigió una Novena histórica, y uno de los grandes debe de la discografía es, precisamente, contar con su edición. Circuló por la red y el resultado es superior al de la registrada en 2010 con la Filarmónica de Viena para su integral sinfónica para Sony. Pese a la importancia del aniversario, esta Novena no abrió el Festival, sino que tuvo lugar el 8 de agosto. El cuarteto solista procedía de la producción de Maestros, tercera de Wolfgang Wagner, que Thielemann se encontraba dirigiendo: Emily Magee, Michelle Breedt, Robert Dean Smith y Robert Holl. Un buen cuarteto vocal, en el que destaca la excelente interpretación de Smith, noble y cantábile, y cuyo único inconveniente menor es la nasalidad de Holl.
LA NON NATA NOVENA POR EL BICENTENARIO DE BEETHOVEN (2020): MAREK JANOWSKI
Con motivo de los 250 años del nacimiento de Beethoven, Katharina Wagner decidió clausurar el Festival el 30 de agosto programando la Novena bajo la batuta de Marek Janowski, quien se había ocupado con éxito en 2016 y 2017 del Anillo. En la tarde del 31 de marzo Katharina anunció la suspensión de la edición de 2020 debido a la pandemia, y en aquella fecha ni siquiera se había anunciado el cuarteto solista, aunque por los nombres de quienes iban a participar aquél año era probable que estuviera conformado por los cantantes de La Valquiria: Lise Davidsen, Christa Mayer, Klaus Florian Vogt y Georg Zeppenfeld. Tampoco eran descartables Andreas Schager en la parte de tenor y Gunther Groissböck en la de bajo. La presencia de Janowski probablemente se debió a la intención de buscar otro director en el Festival con experiencia en el repertorio beethoveniano que no fuera Thielemann, al haber dirigido éste la Novena en 2001.
JULIO DE 2026.







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