Rienzi en la Musikverein: Josef Krips (1960)

Analizamos una grabación de Rienzi de los años dorados que conjuga buen sonido monoaural con un reparto de alto nivel: la que Josef Krips dirigiera el 14 de junio de 1960 en la Musikverein de Viena, con la Sinfónica de Viena con cantantes de la vieja escuela y nombres que comenzaban a despuntar. Se trata de una versión reducida a dos horas, pero que sigue el orden de la partitura. Actualmente este registro se encuentra descatalogado.

RIENZI

Wiener Musikverein, 14 de junio de 1960

Orquesta Sinfónica de Viena
Wiener Singverein
Wiener Sängerknaben
Männenchor der Musikalischen Jugend

Cola Rienzi: Set Svanholm
Irene: Anne Lund Christiansen
Steffano Colonna: Paul Schöffler
Adriano: Christa Ludwig
Paolo Orsini: Walter Berry
Kardinal Raimondo: Heinz Holecek
Baroncelli: Karl Terkal
Cecco del Vecchio: Alois Pernerstorfer
Ein Friedensbote: Terese Stich-Randall

Dirección:
Elenco:
Sonido:


            Josef Krips era un director bien apreciado en la Viena de posguerra, con apariciones frecuentes en el foso de la Staatsoper. En este caso se puso al frente de Rienzi en versión de concierto en la Musikverein. El reparto aprovecha los grandes nombres del elenco estable de la Staatsoper junto a una pareja protagonista nórdica. La dirección es profesional, pero no termina de plasmar toda la grandeza dramática de la partitura. Los coros, asimismo, presentan altibajos.

Tras la II Guerra Mundial, la aparición de Rienzi fue muy reducida. Dejando de lado los registros radiofónicos de las orquestas de la Radio de Hesse (Frankfurt) y de la RAVAG (antecedente de la ORF), con Günther Treptow de protagonista y muy recortados, en 1957 se estrenó en Stuttgart una versión recortada (algo más de dos horas y cuarto) debida al impulso dramático de Wieland Wagner y musical de Maximiliam Kojetinski, el repetidor del Bayreuth de aquellos años (Andromeda, Opera Depot). Con motivo de las Semanas Festivas de Viena de 1960, la Sinfónica de Viena ofreció, en versión de concierto y con los coros Wiener Singverein, Wiener Sängerknaben y Männenchor der Musikalischen Jugend, un Rienzi con Josef Krips en el podio y un reparto modélico, con el añadido de que la obra había desaparecido de la programación y que la práctica totalidad de los cantantes de la nueva generación nunca se habían acercado a ella. Por desgracia, no he conseguido localizar ninguna fotografía.

A diferencia de la reordenación dramática que propuso Wieland, aquí se opta por una versión muy recortada (de las 4 horas y 40 minutos que dura completa, se ofrecen 2), pero que mantiene el orden propuesto por Wagner y la unidad dramática. Nótese que la edición crítica de la obra no llegó hasta 1976, con la grabación de Edward Downes y los conjuntos de la BBC Northern.

El primer acto está prácticamente completo. Sólo hay un corte hacia el final de la segunda escena, suprimiendo el trío de Irene, Adriano y Rienzi, y enlazando directamente con la marcha del protagonista encomendando a Adriano la protección de Irene. Las escenas primera, tercera y cuarta se ofrecen completas -con el tradicional corte en el dúo de Irene y Adriano en la tercera y, en la cuarta, con los recortes tradicionales en el concertante final, sólo el registro de Edward Downes recoge estas partes verdaderamente completas-.

El segundo acto mantiene prácticamente toda la primera escena (hay algún recorte en el protagonista y en el coro de mensajeros de la paz). En la segunda mantiene el dúo entre Colonna y Orsini relativo al plan contra Rienzi, pero simplifica su desarrollo, llevándose también consigo las intervenciones de Adriano, que quedan reducida a un par de frases. También desaparecen las intervenciones del coro de nobles. La tercera tiene importantes cortes a partir del saludo de Rienzi a los embajadores: el atentado a éste se produce inmediatamente después de su saludo, suprimiéndose la fiesta y, por consiguiente, el ballet. Desde ahí, el perdón del tribuno es prácticamente inmediato y se pasa al concertante final. 

En el tercer acto la primera escena queda recortada en lo que respecta a intervenciones secundarias; la segunda se ofrece completa -el monólogo de Adriano, con una Ludwig incandescente que es aplaudida larga y calurosamente-; pero la tercera está muy recortada: se suprime la marcha, así como intervenciones del coro y el dúo entre Adriano y Rienzi cuando el primero le pide que recapacite en cuanto a la batalla. El subsiguiente dúo entre Adriano e Irene se reduce a un par de frases y ello ya enlaza con el regreso victorioso del protagonista. Sí se mantiene la recriminación que Adriano le hace, pero la contestación de Rienzi queda muy recortada, enlazando con el coro final.

En el cuarto acto, la primera escena (la conjura nocturna) se ofrece prácticamente completa -se recortan algunos versos de la intervención larga de Adriano, las intervenciones finales y la procesión que se aproxima a San Juan de Letrán para celebrar el Te Deum-. La segunda, en cambio, se reduce a la mínima expresión: sólo la intervención larga de Rienzi y la excomunión que le transmite el cardenal Raimondo, suprimiendo los cánticos de los sacerdotes. Se mantienen las últimas frases que intercambian Irene y Adriano y la frase final del protagonista, con la que se cierra el acto sin el coro de sacerdotes final.

El mayor recorte se produce en el quinto acto, pues sólo se ofrece completa la primera escena (la plegaria de Rienzi). La segunda y la tercera se omiten y de la cuarta, del coro inicial se pasa directamente a la última intervención del protagonista y la intervención final del coro y de Adriano.

Este registro apareció en el mercado procedente de una toma de la ORF publicada de modo no oficial, primero en vinilo bajo el sello Melodram (1982) y después en el sello soviético Melodia (1986). La edición Melodram, en tres LPs, se completaba con otros fragmentos wagnerianos de Svanholm. En la era del CD apareció en dos discos en Laudis (1988) y luego, con un sonido mejorado, en Golden Melodram (2000) y Andromeda (2011) -esta segunda es copia de la anterior-. El sonido de estas últimas, si bien sigue siendo monoaural, es bueno para la época. Opera d'Oro también publicó este registro en 2000, pero desconozco si es copia de la edición de Golden Melodram o no. Indicar que en la introducción de la tercera escena del tercer acto, con la cuerda y las campanas previas a la batalla, existe un corte sin pérdida de música (CD2, pista 3), probablemente de la cinta original.

El reparto en conjunto es sobresaliente, con nombres de la vieja escuela -protagoniza Set Svanholm, y Colonna es Paul Schöffler, en las que son sus últimas apariciones discográficas de su carrera- junto con recién aparecidos en la escena que harían carreras importantes. Salvo la pareja protagonista, nórdica -la soprano danesa Anne Lund-Christiansen (32), apenas conocida, pues desarrolló prácticamente toda su carrera en la Ópera Real de Estocolmo-, el reparto está conformado por cantantes del elenco estable de la Staatsoper: el propio Schöffler, Christa Ludwig como Adriano (32 años), su esposo Walter Berry como Orsini (31), como asimismo Terese Stich-Randall (32) -la Sophie del primer Caballero de la Rosa de Karajan- como mensajero de la paz, Karl Terkal (Barencelli) o Alois Pernerstorfer (Cecco del Vecchio). Un jovencísimo Heinz Holecek de 22 años da vida al cardenal Raimondo. Aún no había cantado en la Staatsoper, donde debutaría dos años más tarde, pero después también se integraría en su elenco.

El vienés Josef Krips ya había dirigido Rienzi antes de la guerra: circula por la red un fragmento del Heil, Roma, dir! correspondiente a una función en la Staatsoper del 15 de mayo de 1933, con Franz Völker. Ausente de su país desde la anexión y hasta el final de la guerra, fue uno de los nombres en que se apoyó la reorganización de la Staatsoper y la Filarmónica de Viena -fue elegido para dirigir el Concierto de Año Nuevo en sustitución de Clemens Krauss en 1946 y 1947-. En aquél momento era titular de la Orquesta Sinfónica de Buffalo, pero su presencia en su ciudad natal debía ser recurrente. Tras la guerra fue el primero en programar de nuevo en la Staatsoper el Palestrina de Pfitzner (1948) y, además de su aparición con títulos mozartianos y straussianos, allí dirigió el Holandés, Lohengrin, Tristán y Maestros -obra que dirigió en Bayreuth en 1961-. La dirección de este Rienzi no es muy wagneriana, resultando un tanto sobria y falta de épica en algunos momentos, pero sí cálida y eficaz para los cantantes. Tras una obertura profesional, con un fraseo y articulación bien dibujados, lo más destacado de su propuesta es un primer acto llevado a un tempo animado. Sereno y elegante en toda la primera escena del segundo acto, en el saludo de Rienzi en el Capitolio en la tercera, no carga las tintas. Sin embargo, el cierre del segundo acto resulta un tanto atropellado, como asimismo la conclusión orquestal del monólogo de Adriano del tercero. La tercera escena del tercer acto, con la arenga del protagonista al pueblo para marchar a la batalla, así como su regreso victorioso, resultan lineales y con una épica muy limitada. La victoria resulta demasiado seria y poco festiva. En los actos cuarto y quinto todo está en su sitio sin que destaque especialmente ningún momento. Acompaña, eso sí, con buena mano, al protagonista en la plegaria del quinto acto. La orquesta funciona bien, si bien los violines van apurados en algunos momentos puntuales. Impresiona el órgano de la Musikverein en el final del primer acto, un detalle a tener en cuenta.

Set Svanholm

El tenor sueco Set Svanholm no apareció demasiado en Viena sino hasta después de la II Guerra Mundial. Para 1960 contaba con 56 años y tenía una actividad muy reducida, pues estaba centrado en su puesto de director artístico de la Ópera Real de Estocolmo, cargo para el que había sido nombrado cuatro años antes. En 1958 había sido Loge en el Oro del Anillo de Solti en estudio por recomendación de la Flagstad, que cantaba Fricka, y si allí le encontramos mimetizado en el rol del semidiós del fuego, aquí le escuchamos con toda su nobleza y presencia heroica. La voz presenta un razonable estado vocal. Es cierto que frente a sus años dorados el instrumento ha perdido algo de color, la emisión es más estrangulada y la línea de canto menos generosa -apurada en algún momento-, pero conserva el indudable dominio de la vocalidad wagneriana y su poder interpretativo es importante -hay nobleza en el Zur Ruhe con que hace su entrada (CD1, pista 2, 2:55) y seguridad y fuerza en cómo asegura al cardenal Raimondo que tomará la iniciativa contra los nobles: Wohlan, so mag es sein! / Die Nobili verlassen bald / die Stadt (7:46)-. Dada su edad, los ariosos y parlamentos resultan más efectivos que aquéllos pasajes melódicos -nótese cuando en el pasaje anteriormente dicho existe melodía, o en el Seid mir gegrüßt, ihr Römer all! en la tercera escena del segundo acto (CD1, pista 8, 2:48, apurado en el agudo), o en la plegaria del quinto (CD2, pista 6), si bien se lleva una sonora ovación al finalizar la misma-.

Anne Lund-Christiansen como Senta
en el Teatro Real de Copenhague (1961)

        Anne Lund-Christiansen es una convincente Irene, lástima que los cortes simplifiquen en demasía su papel -desaparece prácticamente el dúo con Adriano en el tercer acto y la totalidad del que tiene con Rienzi en el quinto, manteniendo, afortunadamente, el dúo con Adriano del primero-. La voz presenta un timbre delicado y es manejada con oficio. Nótese el ataque sobre Jener war's al identificar a Adriano como su salvador (CD1, pista 3, 0:24). Por lo que he podido encontrar, fue una cantante versátil, encarnando roles mozartianos y verdianos y algunos wagnerianos, incluyendo el de Senta.

Christa Ludwig ofrece el mejor Adriano original de toda la discografía: poderosa, cargada de aliento dramático y con una importante interiorización del papel. Su timbre, además, hace buen contraste con la voz delicada de Lund-Christiansen. La ovación que le dedica el público en su monólogo del tercer acto es impresionante (CD2, pista 2).

Los villanos, jefes de los clanes rivales, Paul Shöffler (Colonna) y Walter Berry (Orsini) ofrecen buenas encarnaciones, manteniendo su carácter noble. Schöffler, a punto de cumplir los 63, mantiene buena forma y ofrece presencia y buen saber hacer dramático -se notan las tablas, nótese cómo se dirige a Rienzi de forma despectiva como señor Notario (CD1, pista 2, 5:38)-. Berry, asimismo, funciona bien, en el que no es su primer acercamiento al rol, pues lo cantó con 23 años en el registro radiofónico de Leopold Heger (Walhall). Por desgracia sus intervenciones tienen recortes aquí y allá, provocando que Karl Terkel (Baroncelli) y Alois Pernrstorfer (Cecco del Vecchio) tengan mayor presencia en este registro, voces de entidad que cumplen sobradamente sus cometidos, y aunque no tienen intervenciones largas en solitario, se hace notar su presencia.

Mención especial para Heinz Holecek, que a sus 22 años compone un magnífico cardenal Raimondo, poderoso, terso y con entidad.

Excelente Terese Stich-Randall como mensajero de la paz, de timbre luminoso y fraseo exquisito. Probablemente la mejor interpretación de la breve parte de toda la discografía.

Los coros, dirigidos por Reinhold Schmid, titular del Wiener Singverein y del Wiener Sängerknaben, resultan competentes pero en algunos momentos no alcanzan el nivel que cabría esperar de estas formaciones -nótese en el coro a capella de la cuarta escena del primer acto, titubeante por momentos-. Probablemente la falta de experiencia con la obra contribuyera a ello.

En definitiva, un Rienzi que recoge, aunque de forma fragmentaria, la partitura que concibió Wagner, con un elenco sobresaliente. La dirección musical, sin embargo, no es destacable, y Krips llega al 7 gracias a su profesionalidad y tablas, pero sin que resulte idiomático. Con un sonido algo inferior disponemos de un registro superior en el Rienzi de Wieland Wagner de Stuttgart, con un gran Lovro von Matačić en el podio y un elenco con nombres de los de siempre -Windgassen, Neidlinger, Traxel...-. Sin embargo, este Rienzi no es el de Richard Wagner, sino el de Wieland -reordenación de escenas y retoques de la orquestación para acercar la partitura a Tannhäuser y Lohengrin-, por lo que si queremos escuchar la obra con un elenco dorado y con las intenciones originales del Maestro, debemos acudir a este registro.

JULIO DE 2026.

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