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TRISTÁN E ISOLDA / BAYREUTH 2016

TRISTÁN E ISOLDA / Festival de Bayreuth, 1 de agosto de 2016
Otras representaciones: 5, 9, 13, 17 y 22 de agosto
Producción de Katharina Wagner estrenada en 2015 / Decorados: Frank Philipp Schlössmann y Matthias Lippert. Vestuario: Thomas Kaiser. Dramaturgia: Daniel Weber. Iluminación: Reinhard Traub
Dirección musical de Christian Thielemann (director del coro: Eberhard Friedrich)
Reparto: Stephen Gould (Tristán), Georg Zeppenfeld (Rey Marke), Petra Lang (Isolda), Iain Paterson (Kurwenal), Raimund Nolte (Melot), Claudia Manhke (Brangäne), Tansel Akzeybek (joven marinero y pastor), Kay Stiefermann (timonel).
Minutación: Acto I: 77'08 / Acto II: 78'30 / Acto III: 75'46 / Total: 231'24 (3 h 51 min).
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               A petición de un seguidor del blog compartimos esta grabación de Tristán e Isolda del Festival de Bayreuth 2016, que cerró el primer ciclo de representaciones. Fue también la última retransmisión  del Festival que, desde Radio Clásica, realizó José Luis Pérez de Arteaga, pues fallecería en febrero del año siguiente.

               El revuelo ocasionado en junio de 2015 por la votación para elegir nuevo director en la Orquesta Filarmónica de Berlín provocó el enfrentamiento entre Christian Thielemann y Kirill Petrenko. El primero partía como favorito, pero en segunda vuelta y por muy poco margen, el segundo salió vencedor. Petrenko se encontraba dirigiendo en ese momento el Anillo en el Festival y su compañera sentimental, la soprano Anja Kampe, cantaba Sieglinde. Ella era la oficialmente anunciada para estrenar la nueva producción de Tristán e Isolda que conmemoraría los 150 años del estreno de la obra (1865-2015), bajo la dirección de Thielemann. Éste parece que, tras perder la votación, tuvo diferencias con el director y la soprano, que acabó desistiendo de cantar el papel, haciendo únicamente Sieglinde. El Festival hubo de recurrir in extremis a Evelyn Herlitzius, quien había sido una competente Brunilda en el Anillo de Adam Fischer de principios de siglo. Su Ortrud en 2010 en el Lohengrin de Andris Nelsons no dejó buen sabor de boca, como tampoco su Isolda -emisión abierta, dificultades en el agudo, tendencia al grito en los pasajes más comprometidos-. Así las cosas, Thielemann buscó otra cantante al año siguiente y optó por Petra Lang. La mezzo alemana, que ya cantaba papeles de soprano -Sieglinde y Brunilda- nunca había hecho Isolda y se embarcó en la empresa convencida por Thielemann. Curiosamente, Petra Lang ya había reemplazado a Herlitzius como Ortrud en el citado Lohengrin. El resultado es una voz potente, con un centro oscuro, graves destacados y un agudo apurado. El timbre es demasiado mate, lo que resta atractivo a la voz.

               Repitió el resto del elenco del estreno, si bien Christa Mayer (Brangania) se encontró indispuesta los primeros días de Festival, por lo que hubo de ser sustituida en las dos primeras funciones por Claudia Manhke, la Fricka del Anillo de Petrenko, de voz liviana, por lo que se da la curiosidad de que Isolda tiene una voz más oscura que Brangania.


TRISTÁN E ISOLDA / BAYREUTH 2018

TRISTÁN E ISOLDA / Festival de Bayreuth, 27 de julio de 2017
Otras representaciones: 13, 16, 20, 24 y 28 de agosto
Producción de Katharina Wagner estrenada en 2015 / Decorados: Frank Philipp Schlössmann y Matthias Lippert. Vestuario: Thomas Kaiser. Dramaturgia: Daniel Weber. Iluminación: Reinhard Traub
Dirección musical de Christian Thielemann (director del coro: Eberhard Friedrich)
Reparto: Stephen Gould (Tristán), René Pape (Rey Marke), Petra Lang (Isolda), Iain Paterson (Kurwenal), Raimund Nolte (Melot), Christa Mayer (Brangäne), Tansel Akzeybek (joven marinero y pastor), Kay Stiefermann (timonel).
Minutación: Acto I: 77'06 / Acto II: 79'26 / Acto III: 75'49 / Total: 232'21 (3 h 52 min).
Todas las imágenes de este artículo son propiedad del Festival de Bayreuth (www.bayreuther-festspiele.de). Únicamente se muestran para fines divulgativos.
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Sonidos y sensaciones

               Tercera jornada de Festival con Tristán e Isolda en la producción de Katharina Wagner, con Anna Greiter desde la Radio de Baviera y Rafael Banús desde Radio Clásica de Radio Nacional de España. Estrenada con motivo de los 150 años de la obra (1865-2015), es un montaje oscuro y simbolista, con algunos aciertos y estampas plásticamente sugerentes y otras menos afortunadas. Se trata de una producción de sensaciones más que de escenarios concretos, con algunas señas de identidad muy concretas: el entramado agobiante de escaleras que llena el escenario en el primer acto, la asociación de los personajes por colores -azul para los protagonistas, verdes para sus sirvientes y amarillo para el rey y su séquito- y la caracterización fría y despiadada del monarca, que lejos de reconocer el amor de los amantes al final de la obra, se lleva a Isolda sin contemplaciones una vez concluido el Liebestod -uno de los aspectos que más polémica ha generado estos años-.

               Sobresaliente dirección de Thielemann, más centrada en el hedonismo sonoro que en la teatralidad. El elenco es el mismo de la anterior edición, sólido a excepción de la Isolda de Petra Lang, inadecuada por material para la parte -voz demasiado mate y carente de agudos- y que lastra el resultado general, sólido por lo demás.

               Christian Thielemann plantea un Tristán sutil, elegante, hedonista, lejos de las concepciones más asfixiantes de la partitura, este año un poco más dilatado -siete minutos de diferencia respecto al año anterior-, con algunos ritardandos de tiempo en los momentos más sutiles verdaderamente magníficos -final del dúo de amor o final de la obra- y algunas reminiscencias de su maestro Karajan -contraste abrupto de sonoridades en las fanfarrias finales del primer acto, éstas en piano, el resto de la orquesta en forte, emulando el eco del exterior del barco-.


La pareja protagonista en el primer acto.
               Stephen Gould es un Tristán baritonal, de voz enorme y timbre peculiar. El cantante ha ido matizando el personaje a lo largo de los años, con una interpretación bien cantada. Vocalmente capaz de aguantar la extenuante obra con total facilidad.

           La Isolda de Petra Lang es una apuesta personal del propio Thielemann, ya por tercer año y, al igual que los dos anteriores, no exenta de polémica, aunque parece que la crítica alemana es favorable a esta opción. La voz es grande y oscura, con un centro ancho, pero muy apurada en el agudo. El timbre es demasiado mate, carente de armónicos que hagan brillar la voz a la par de una orquesta que es pura filigrana, lo que resta atractivo. Dramáticamente funciona muy bien desde la perspectiva de la venganza en el primer acto, transformada en desesperación en el tercero, pero hay agudos mal colocados, cuando no gritados, en los momentos más intensos de la parte -intervención inicial en el tercer acto, inicio del dúo con Tristán en el segundo-.

               Solvente Iain Paterson como Kurwenal, con su particular timbre y sobresaliente Brangania de Christa Mayer, de bello timbre plateado y dramáticamente alerta, con sonoridades de tragedia.


El gran complejo de escaleras que llena el escenario en el primer acto.
             René Pape vuelve a ser el Rey Marke, su papel por excelencia. De voz granítica y absoluta experiencia con el personaje, ofrece una interpretación magnánima y sensible -¿quizás un poco más de lo que pide Katharina para su inflexible rey?-, con un fraseo cuidadoso y unos graves potentes y bien timbrados. Llegando al final de su monólogo en el segundo acto se le ha quebrado ligeramente la voz en meiner Ehren Ende erreiche? (...que puso fin a mi honor?), algo anecdótico pero curiosamente en una palabra donde dramáticamente funciona. A continuación, el Die kein Himmel erlöst / warum mir diese Hölle? (Si ningún cielo puede redimirme / ¿por qué crearme tal infierno?) ha sonado con desesperación rabiosa.

               Muy bien Raimund Nolte como Melot, incluso excesivamente poético en su interpelación al Rey en el segundo acto, tras descrubir a los protagonistas. Competentes Tansel Akzeybek en su doble papel de joven marinero y pastor y Kay Stiefermann como timonel.

              No sabemos si este será el último año en que podrá verse esta producción. Dado que 2019 es también un año de transición, sin Anillo -que llegará en 2020 de la batuta de Daniele Gatti-, son cinco las obras a representar y lo normal sería que esta producción figurase en cartel, retirándose definitivamente el Holandés de Jan Philipp Gloger, ya amortizadísimo -se estrenó en 2012- y que dirige Axel Kober. La cuestión es dudosa, pues ya se ha anunciado que Stephen Gould será Tannhäuser en la nueva producción dirigida por Valery Gergiev, lo que provocaría su sustitución como Tristán. Además, Thielemann, salvo sustitución -poco probable- dirigiría de nuevo dos títulos. Una nueva reposición del Holandés no interferiría en repartos ni provocaría duplicidades en la dirección. Habrá que esperar al calendario.

Grabación digital procedente de la radio de Rumanía en formato .mp3 a 256 kbps.
Se incluyen las alocuciones iniciales y finales de la locutora de la Radio de Baviera, obtenidas de Radio Clásica de Radio Nacional de España, en formato .mp3 a 128 kbps.


28 DE JULIO DE 2018.

EL ORO DEL RHIN / BAYREUTH 2017

EL ORO DEL RHIN /29 de julio de 2017, 18 horas
Otras representaciones: 8 y 23 de agosto
Producción de Frank Castorf estrenada en 2013 / Decorados: Alecsandar Denic. Vestuario: Adriana Braga Peretzki. Iluminación: Rainer Casper. Vídeo: Andreas Deinert y Jens Crull
Dirección musical de Marek Janowski
Reparto: Iain Paterson (Wotan), Markus Eiche (Donner), Daniel Behle (Froh), Roberto Saccà (Loge), Tanja Ariane Baumgartner (Fricka), Carolina Wenborne (Freia), Nadine Weissmann (Erda), Albert Dohmen (Alberich), Andreas Conrad (Mime), Günther Groissböck (Fasolt), Karl-Heinz Lehner (Fafner), Alexandra Steiner (Woglinde), Stephanie Houtzeel (Wellgunde), Wiebke Lehmkul (Flosshilde)
Minutación: 140'14 (2 h 20 min).
Todas las imágenes de este artículo son propiedad del Festival de Bayreuth (www.bayreuther-festspiele.de). Únicamente se muestran para fines divulgativos.
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Oro negro

            Último año del Anillo petrolífero de Castorf y segundo con Janowski en el podio. Una Tetralogía que en lo escénico no será recordada sino por algún chascarrillo y que en alguna medida ha arrastrado a lo musical, pues de otra manera habría una mayor predisposición a resaltar las virtudes de este Anillo, que las ha tenido y las tiene.

            El pasado año Janowski quitó y puso cantantes según sus gustos en algunos casos, forzado por las circunstancias en otros (así, un Johan Botha convaleciente de un cáncer que puso fin a su vida el pasado mes de septiembre o una Anja Kampe pareja del director Kirill Petrenko que le acompañó en su marcha del Festival por diferencias con Thielemann). En la mayoría de los casos acertó, pero se equivocó en otros: Sarah Connolly, inadecuada por voz para Fricka o Heidi Melton, irregular Sieglinde, que ha procurado remediar este año. También ha sustituido a algunos cantantes por otros con mayor relieve vocal, como es el caso de Tansel Akzeybek como Froh, de voz menuda, por Daniel Behle, de timbre más carnoso y al que escuchamos en la inauguración como un extraordinario David en Maestros.

            El resultado general es muy notable, con un reparto muy homogéneo en el amplio elenco, y con la revelación de la Fricka de Tanja Ariane Baumgartner, miembro de la Ópera de Frankfurt. Allí cantó el papel el pasado año en el Anillo de Sebastian Weigle, director de la casa.


El Golden Motel, en la americana Ruta 66, es el punto de reunión de
"Wotan y sus secuaces", convertidos en una suerte de mafiosos.
  Por lo que se refiere a la dirección, Marek Janowski vuelve a optar por tempi ágiles, en ocasiones demasiado -se le llegó a llamar speedy Janowski en una crítica el año pasado-, con densa sonoridad, explosiva en algunos momentos. El resultado es un Oro de dirección teatral, de trazo grueso -aunque con algunas filigranas muy bien conseguidas en el preludio, el arco iris de Froh o el canto final de las ondinas-, y que en algunos pasajes sería deseable un mayor sosiego, pero que funciona bien. El preludio está perfectamente construido por lo que respecta a los planos sonoros y a la fluidez del discurso y la escena de las ondinas atrapa al oyente, pese a que Albert Dohmen (Alberich), en algún momento parezca desear unos tempi más relajados. Una línea que se mantendrá a lo largo de toda la obra, con mayor relieve en los momentos musicalmente más intensos.


Wotan (Paterson), Alberich (Dohmen) y Loge (Saccà). El tarnhelm
parece el único elemento de la ópera que ha sobrevivido
a la reinterpretación de Castorf.
            Iain Paterson vuelve a ser el Wotan juvenil. De las tres partes es la que mejor le viene por vocalidad y la que más ha cantado. Una de sus primeras interpretaciones lo fue en los Proms de 2013 con Barenboim, año del bicentenario de Wagner, aunque ha hecho las tres partes en el Anillo de la Ópera de Houston (2014-16), donde se trasladó la producción de La Fura dels Baus, concebida inicialmente para Les Arts de Valencia. La voz funciona bien en el centro, pero le falta peso y estabilidad en los extremos: por arriba se muestra temblón en algunos momentos, por abajo suena engolado. En lo dramático funciona bastante bien, con lo que en conjunto todo queda dentro de una corrección saneada. De todas formas, nunca se ha indicado de quién procede la idea de disponer de tres cantantes, si del propio Janowski, de la dirección escénica -al no haber hilo conductor entre las jornadas- o de la dirección del Festival.


El Golden Motel visto desde una de sus perspectivas (el escenario es
giratorio). A la azotea sube Froh (Daniel Behle) a cantar su intervención
en la cuarta escena.
            Albert Dohmen construye un firme Alberich, de sonoridades oscuras, que en algunos momentos parece que preferiría unos tempi más reposados. El cantante, de 61 años, puede andar falto de vigor en otros papeles más exigentes, como Wotan o el Holandés, pero para el elfo negro, quien tuvo retuvo, en lo vocal y en lo dramático.

            El Loge de Roberto Saccà, un tenor spinto que ha paseado con éxito Walther y Lohengrin por bastantes teatros, suena vocalmente saneado, con una voz atractiva y lejos de histrionismos. En su monólogo en la segunda escena se echa un falta un poco más de sutileza en la dirección.

            Como ya hemos dicho, la Fricka de Tanja Ariane Baumgartner constituye toda una revelación: voz tersa que sube al agudo sin perder color, con agudos generosos y bien colocados. Frasea con buen gusto y se nota que conoce el papel. Deja muy buenas expectativas para su intervención en Valquiria.


Las ondinas -aquí prostitutas-, abandonan el Golden Motel al final.
      En cuanto al resto de dioses, Carolina Wenborne es una solvente Freia, sin caer en histrionismos ni en sonoridades chillonas. Correcto Markus Eiche como Donner, de voz no muy grande pero sí agradable, dúctil y con el fiato necesario para cantar con solvencia el He da! He do!. Excelente el Froh de Daniel Behle, cantado con pasión y elegancia. Erda es, por quinto año, Nadine Weissmann. La cantante berlinesa, la única de todo el reparto que ha cantado en todas las ediciones, posee graves suficientes y una buena línea de canto para ofrecer una notable intervención.

            Respecto a los gigantes, excelente el Fasolt de Günther Groissböck, no sólo por sus imponentes medios y su timbre brillante, sino por la ductilidad de su canto y la matización del personaje. De timbre mate y sin los mismos medios, pero convincente en su frialdad, el Fafner de Karl-Heinz Lehner.

             Sobresaliente el Mime de Andreas Conrad, ya conocido, y que deparará buenos momentos en Sigfrido.

             Competentes las ondinas, pese a que la intervención inicial de Alexandra Steiner (Woglinde) sonó falta de esa candidez y limpieza que sería deseable.

         La representación concluyó con aplausos generalizados, con muestras de entusiasmo y algunos abucheos, probablemente dirigidos a la parte escénica.


(toma digital sin pérdida de calidad, en formato .flac)
La toma procede de la Radio de Rumanía, que tiene una
sonoridad más espaciosa, a excepción de la
cuarta escena, de Bartok Radio (Hungría), debido a un problema con el equipo.

31 DE JULIO DE 2017.

TRISTÁN E ISOLDA / BAYREUTH 2017

TRISTÁN E ISOLDA / Festival de Bayreuth, 26 de julio de 2017
Otras representaciones: 2, 6, 12, 16 y 20 de agosto
Producción de Katharina Wagner estrenada en 2015 / Decorados: Frank Philipp Schlössmann y Matthias Lippert. Vestuario: Thomas Kaiser. Dramaturgia: Daniel Weber. Iluminación: Reinhard Traub
Dirección musical de Christian Thielemann (director del coro: Eberhard Friedrich)
Reparto: Stephen Gould (Tristán), René Pape (Rey Marke), Petra Lang (Isolda), Iain Paterson (Kurwenal), Raimund Nolte (Melot), Christa Mayer (Brangäne), Tansel Akzeybek (joven marinero y pastor), Kay Stiefermann (timonel).
Minutación: Acto I: 76'35 / Acto II: 76'22 / Acto III: 72'52 / Total: 225'49 (3 h 45 min).
Todas las imágenes de este artículo son propiedad del Festival de Bayreuth (www.bayreuther-festspiele.de). Únicamente se muestran para fines divulgativos.
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¡Sólo Brangäne se apiada de Tristán!

            Segunda jornada del Festival, en esta ocasión con la voz de Frank Manhold desde la Radio de Baviera. Rafael Banús desde Radio Clásica ha centrado los dos intermedios de Tristán en los Wesendonck Lieder cantados por Jonas Kaufmann y piezas para piano interpretadas en el piano que el propio Wagner tenía en Wahnfried en el primero y un homenaje al tenor Jon Vickers, fallecido hace dos años y su interpretación de lieder de Schubert en el segundo. Obras no escritas para tenor -para soprano y barítono, respectivamente- en interpretaciones para tenor.

            Tercer año de la producción de Katharina Wagner, que se ha saldado con algún abucheo al final del segundo acto -lo que no se había producido los dos años anteriores- y destacadas muestras de desaprobación cuando ha salido a saludar al final de la representación. El reparto introduce un cambio respecto al año anterior: el regreso de René Pape al Festival como Marke sustituyendo a Georg Zeppenfeld, que queda así liberado de uno de los tres papeles que afrontó en la pasada edición (Gurnemanz, Marke y Hunding). Pape cantó por última vez en el Festival de 1997. Lo hizo como Fasolt en el Anillo de Levine/Kirchner. Diferencias con Wolfgang Wagner le hicieron alejarse de la cita wagneriana y era factible pensar que el bajo, uno de los mejores de nuestros días, no iba a volver. Dos décadas después, a Thielemann debemos su regreso en su papel más destacado, el de Rey Marke. Repite la Isolda de Petra Lang, debutante el pasado año en el papel, y el resto del elenco del estreno en 2015.


René Pape como Marke.
          Hablando claro: el elenco que Thielemann reunió en 2015 era inmejorable a excepción de la Isolda -entonces una Evelyn Herlitzius sustituyendo en el último momento a Anja Kampe, quien tuvo diferencias con el director a raíz de las diferencias que éste mantenía con su pareja, Kirill Petrenko, en aquél momento al frente del Anillo-. Un año después, Thielemann propuso a Petra Lang debutar el papel y la cosa mejoró, si bien la mezzosprano hubo de lidiar con la tesitura y no estuvo al mismo nivel que sus compañeros de reparto. Un año después las cosas están por un estilo, quizás más trabajado el papel en lo interpretativo y más calculado, pero persisten los problemas de tesitura, lo que hace que este Tristán -que encima este año tiene al excepcional Pape-, cuente con un lunar.

             Christian Thielemann opta por un preludio limpio, transparente, más analítico que apasionado -concepción ésta que ha presidido el primer acto hasta la entrada de Tristán al camarote de Isolda, frente a los actos segundo y tercero, mucho más dramáticos-. La dirección es preciosista, hedonista, recreándose en las propias sonoridades que ofrece la intrincada partitura -una bebida del filtro casi mística, detalles ocultos en los cellos, final del primer acto, preludios del segundo y tercero-, sin dejar de acompañar cuidadosamente a los cantantes. En ese hedonismo hay detalles sonoros que recuerdan especialmente a su maestro Karajan, como que sonoridades tradicionalmente punzantes, como las del viento en la entrada de Tristán al camarote de Isolda en el primer acto, redondeenn sus aristas. Como curiosidad, larguísimo calderón que corta la respiración del oyente antes de concluir la obra con el último acorde. Para los amantes de la estadística, el primer acto le ha durado lo mismo que el pasado año, los dos siguientes más ágiles, en algo más de un minuto y dos, respectivamente.

Complejo de escaleras que conforma el decorado del primer acto en la propuesta de Katharina Wagner.

          Petra Lang, quien ha podido rodar el papel de Isolda en este último año en varios teatros (destacando la Staatsoper de Viena el pasado mes de marzo, con Stephen Gould como partenaire y Mikko Franck a la batuta), comenzó su intervención con evidentes problemas en la parte alta de la tesitura. La intervención inicial es comprometida incluso para una soprano nata, más aún para quien procede de la cuerda de mezzo. Algo que también tiene sus ventajas -nótese la comodidad con que reflexiona sobre Tristán en el Mir erkoren, mir verloren, entre otros pasajes-, y un registro medio poderoso. La voz no es bella, de un color mate, aunque sí tersa, y muestra tiranteces cuando ha de enfrentarse a una frase en la zona alta -no así cuando se trata de dar notas concretas-. En su favor, es buena actriz -sobre todo en la vertiente vengativa del personaje-, explora los momentos de reflexión del primer acto y hace un buen manejo de dinámicas. Quizás lo más logrado de su interpretación sea su monólogo del primer acto y su dúo posterior con Tristán, aunque no se le puede negar entrega en la Liebesnacht del segundo acto o al final de la obra.
Simbolista representación de los delirios de Tristán
en el tercer acto, uno de los detalles más interesantes
de esta producción.
        Stephen Gould, cantante de voz grande y baritonal es, probablemente, el mejor valedor actual del caballero de Cornualles. Comenzó reservado, como tímido, en su primera intervención, para mostrarse a pleno rendimiento en su dúo con Isolda en el primer acto y pletórico en el largo dúo del segundo y en su monólogo en el tercero. La extenuante tesitura parece no incomodarle e incluso los agudos resuenan brillantes. La labor de matización del papel, en un cantante que hasta hace un par de años era tildado de poco delicado, es muy meritoria.

          Christa Mayer, con su bello timbre oscuro y elegante fraseo, hace una completa Brangäne, en lo vocal y en lo dramático, en algún momento algo manierista, y con unas excelentes llamadas en el segundo acto -acompañadas por un Thielemann brillante-.

              Iain Paterson es un solvente Kurwenal de voz firme, brillando más en el tercer acto, donde el papel tiene más relevancia.

Marke se lleva a Isolda al finalizar la obra.
         René Pape es un baluarte vocal como el Rey Marke, sólido, cavernoso y con una interpretación intachable. De gran intensidad vocal y dramática ha sido su monólogo del segundo acto, acompañado atentamente por Thielemann. Precisamente, en este montaje, el rol de Marke cobra una interpretación diferente: sospechoso de la infidelidad de su prometida, pone en bandeja todos los elementos para que la pareja se encuentre en esa suerte de foso que aparece en el escenario en el segundo acto, mientras él observa todo lo que ocurre desde arriba. El monarca cuenta con una personalidad más agresiva de lo normal y al final de la obra se lleva a rastras a Isolda sin contemplaciones, con Kurwenal y Melot muertos y una Brangäne que se queda sola en escena contemplando con tristeza el cadáver de Tristán.

            Raimund Nolte cantó un matizado Melot. Sorprendió su primera intervención dirigiéndose a Marke, mucho más flexible y paladeada de lo que suele ser.

          Correctos en sus breves cometidos Tansel Akzeybek (joven marinero y pastor) y Kay Stiefermann (timonel) y explosivo el coro en sus breves intervenciones en el primer acto. La conjunción de orquesta y coro al final del primer acto constituye por lo general uno de los grandes momentos en el Festival por la perfecta conjunción de los cuerpos estables.


(toma digital sin pérdida de calidad, en formato .flac, procedente de la Radio de Baviera)

27 DE JULIO DE 2017.